El diseño danés llega a Sevilla de la mano de Kvik con la apertura de su primera tienda en la ciudad
La marca especializada en diseño, fabricación y venta de cocinas y muebles de interior abr...

Las Muns marca este 2026 como un ejercicio clave para su salto internacional. La marca, nacida en 2013 en Barcelona y especializada en empanadas argentinas, ha cerrado una ronda de inversión de 1,85 millones de euros, formalizada en marzo, con el objetivo de reforzar su capacidad productiva y acelerar su expansión fuera de España.
Hemos entrevistado a Mariano Najles, cofundador y CEO de Las Muns, para analizar la nueva etapa de la compañía, marcada por la apertura de nuevos mercados, el refuerzo de su obrador en L’Hospitalet de Llobregat y un modelo de franquicia que busca crecer apoyándose en operadores con experiencia en restauración organizada.
La compañía cuenta actualmente con 55 locales, de los cuales 10 son propios, y prevé sumar unas 12 aperturas durante el año para terminar el ejercicio con entre 60 y 62 unidades. En cuanto a facturación, las ventas consolidadas del sistema alcanzaron los 9 millones de euros en 2025 y la previsión para este año se sitúa en torno a los 10,8 millones.
El crecimiento internacional de Las Muns, que se está articulando a través del modelo de masterfranquicia. La compañía cerró el pasado año tres acuerdos relevantes que empezarán a materializarse durante este ejercicio: Suiza, Alemania y Abu Dhabi.
En Suiza, la marca ya realizó una primera prueba con un foodtruck. “Funcionó muy bien, así que este año abriremos una tienda en la estación central de Zúrich, con planes de abrir al menos dos tiendas más durante el resto del año”, avanza Mariano.
En Alemania, la compañía ha firmado un acuerdo con un masterfranquiciado que iniciará el desarrollo en Stuttgart y Múnich. Y en Abu Dhabi, Las Muns cuenta ya con un local prácticamente listo. “Tenemos un franquiciado muy potente del sector, que abrirá su primera tienda. La idea era abrir en abril, pero con el tema de la guerra se ha parado un poco, y calculamos que será antes de agosto, dependiendo de cómo evolucione la situación”, señala.
A estos proyectos se suma otra apertura estratégica en España: la llegada de Las Muns a la T1 del aeropuerto de Barcelona de la mano de Areas.
La compañía tiene claro el perfil de socio que busca para crecer fuera de España. “Para masterfranquiciados buscamos profesionales que tengan capacidad financiera, porque normalmente pedimos un plan de expansión de por lo menos cinco tiendas propias”, explica el CEO de Las Muns. Además, priorizan operadores con experiencia en restauración o foodservice.
Este modelo encaja especialmente bien con grupos que ya operan otras marcas. “Las Muns funciona muy bien haciendo sinergia con otros modelos. Son locales pequeños, que requieren poca supervisión, poca inversión y permiten a franquiciados que ya tienen una estructura aprovechar sus recursos. Un Area Manager que controla restaurantes más complejos puede incorporar Las Muns a su portfolio porque le lleva mucho menos tiempo. Son procesos más simples y con menos empleados”, señala.
El formato también permite operar en espacios reducidos. Los locales de calle suelen tener entre 30 y 50 metros cuadrados, mientras que en centros comerciales pueden funcionar como kioscos. También existen formatos de corner o shop in shop. Además, la inversión aproximada para abrir una unidad, sin contar el canon, se sitúa en torno a los 70.000 euros en maquinaria y obra.
Además, como ventaja a los franquiciados, Las Muns ofrece un modelo en el que el gran canal de venta es el take away, que representa entre el 70% y el 80% del negocio. La sala tiene un peso muy reducido, generalmente por debajo del 10%. “La mayoría de nuestros locales tienen una barra y un par de taburetes. El mayor peso del negocio está en el take away”, resume.
Esta realidad conecta con nuevos hábitos de consumo, especialmente entre millennials y generación Z. “Vemos que mucha gente ha dejado de sentarse en restaurantes. Compran una comida de calidad, con un ticket más bajo, y la consumen en la calle, en un parque, en un banco o durante un trayecto”, explica Mariano.
Para la compañía, la empanada encaja de lleno en esa lógica de conveniencia. “Es convenience 100%. Una hamburguesa, una pizza o un poke son más difíciles de comer en ese contexto. La empanada cumple muy bien ese rol”, afirma.
Hablando de producto, este se cocina en el nuevo obrador de la cadena, financiado gracias a la reciente ronda de inversión de 1,85 millones. “Hemos comprado un obrador nuevo que es el triple del tamaño del anterior y hemos invertido mucho en los procesos de fabricación”, explica Mariano.

Las nuevas instalaciones se ubican en L’Hospitalet de Llobregat, en Barcelona. Desde allí, la compañía produce actualmente entre 15.000 y 20.000 empanadas al día.
Salvo Canadá, donde el franquiciado cuenta con fábrica propia, el resto de mercados se abastecen desde Barcelona. “Todo lo que tiene que ver con Europa, incluso Oriente Medio, lo proveemos desde Barcelona. Las empanadas se fabrican aquí, se congelan crudas y llegan a cada punto de venta congeladas. Después se hornean cada día”, detalla.
Este sistema permite a la compañía garantizar una entrega rápida y mantener la calidad del producto. “Llegamos en 48 o 72 horas a cualquier punto y la empanada llega siempre con una calidad óptima”, asegura.
A nivel de producto, Las Muns combina una carta amplia con referencias adaptadas a cada mercado. “Nuestra carta es bastante extensa y variada. Tenemos sabores que cubren muy bien lo que sería el QSR: pollo al curry, caprese, pulled pork, cheeseburger… Son sabores internacionales que encajan en todos los mercados en los que estamos”, explica Mariano.
A partir de esa base, la marca introduce guiños locales. “Siempre intentamos hacer algún sabor que conecte con el lugar al que llegamos”, apunta. En Canadá, por ejemplo, lanzaron una empanada inspirada en la poutine, plato típico elaborado con patatas, queso y salsa; mientras que en Portugal desarrollaron una empanada de bacalao.
Uno de los aprendizajes más llamativos para Las Muns ha sido la diferencia en la forma de entender el producto según el país. “Para nosotros ha sido sorprendente que la adopción del producto haya sido más rápida en otros mercados que en España”, reconoce Mariano.

La explicación, según el CEO, está en la referencia cultural previa de la empanadilla. “En España existía la empanadilla, que es un producto muy diferente a la empanada argentina, pero visualmente similar. Y la empanadilla ocupaba un lugar de tapa, de snack o de previo a la comida”, señala. Eso hizo que el consumidor español tardara más en entender la empanada como una comida completa. “Aquí hemos tardado bastante hasta que la gente ha ido adoptando la empanada como lo que puede ser un almuerzo, una comida o una cena. En cambio, en países como Canadá o Suiza, donde no existía ese prejuicio, la adopción ha sido mucho más rápida”, afirma.
En España, aunque reconoce que la categoría ha crecido, Mariano Najles considera que todavía queda recorrido. “La empanada ha entrado fuerte, pero creo que sigue habiendo gente que no tiene claro si es para comer o para hacer un snack. Todavía queda mucho mercado por conquistar”, sostiene. Y por este mismo motivo, valora positivamente a todos los competidores del segmento, que ayudan a mejorar el posicionamiento del producto. “Tener competidores es una ventaja. Hace que la categoría crezca, que la gente entienda más rápido el producto y que el franquiciado se anime”, explica.
Para Mariano, la competencia no son únicamente otras marcas de empanadas. “Siempre digo que es más importante robarle una noche a la pizza que a las otras marcas de empanadas”, afirma. Bajo su punto de vista, la categoría todavía representa una parte pequeña dentro del foodservice y del delivery, por lo que el mayor potencial está en captar ocasiones de consumo que hoy ocupan otros productos.
“Si una parte de la gente que come bocadillo al mediodía lo cambia un día por empanada, o si quienes piden pizza el viernes o el sábado por la noche cambian una ocasión por empanadas, multiplicaríamos muchísimo la venta”, defiende.
En un escenario marcado por la contención del gasto en restauración, Las Muns asegura estar evolucionando por encima del mercado. “Llevamos el primer cuatrimestre con un comparable positivo a nivel red de alrededor del 4%”, afirma el cofundadro de la enseña.
La compañía atribuye este comportamiento a dos factores. Por un lado, a acciones internas de innovación, mejora del proceso de compra y atención al cliente. Por otro, a su posicionamiento en precio dentro del foodservice.
“Estamos ubicados en un sector bajo dentro del foodservice. Hay un proceso de cascada: gente que antes iba dos veces por semana a cenar fuera ahora va una, y quizá otra ocasión la resuelve con un fast casual o un QSR. Y quien antes gastaba 15 o 18 euros en un menú puede venir a Las Muns y comer por 10 o 12 euros”, explica.

La marca defiende un posicionamiento particular: precio alto dentro de la categoría de empanadas, pero competitivo frente a otros conceptos de restauración organizada. “Nos gusta estar en un precio alto para la categoría, porque se corresponde con la calidad del producto y el posicionamiento de la marca. Pero somos un concepto barato para la calidad que ofrecemos”, sostiene Mariano.
Frente a hamburgueserías gourmet, pizzerías gourmet o pokes, la compañía calcula que su propuesta puede ser entre un 20% y un 30% más económica. La marca también trabaja con precios adaptados a cada zona y momento de consumo. “No hablaría de precios dinámicos, aunque ahora esté de moda, pero sí de precios adaptados a la zona, al barrio y al momento de la semana. No es lo mismo comer de lunes a jueves que un fin de semana”, explica.
Las Muns cerró 2025 con unas ventas consolidadas del sistema de 9 millones de euros. Para este ejercicio, la previsión es alcanzar aproximadamente 10,8 millones.
Con un modelo de locales pequeños, baja inversión, fuerte peso del take away y una producción centralizada desde Barcelona, Las Muns busca consolidarse como uno de los operadores de referencia en una categoría todavía joven, pero con recorrido.
Como resume Mariano, el objetivo es ampliar su espacio en los hábitos cotidianos de consumo: “Todavía hay mucha gente que no ha probado la empanada argentina o que no la imagina como una comida completa. Ahí está la oportunidad”.