Entrevistas | 12 Sep 2011 |

“Tratamos de ir más allá de la mera visión comercial del cliente”

Mayte Alba, directora de Relaciones con Franquiciados de la franquicia T&M Servicios Asistenciales a Domicilio.

La dificultad para conciliar vida familiar y laboral derivada de la incorporación de la mujer al trabajo popularizó hace años el sector de los servicios asistenciales, que también se ha visto reforzado por el progresivo envejecimiento de la población y la aprobación de la Ley de Dependencia. 

“Hay una demanda creciente en este mercado y, pese a que la crisis ha frenado un poco su desarrollo, le espera un gran futuro en cuanto la norma se ponga en marcha en toda España definitivamente”, afirma Mayte Alba, directora de Relaciones con Franquiciados de T&M.

Tras un año de análisis concienzudo del mercado, T&M abrió la primera y hasta ahora única oficina, ubicada en Pinto en 2009. A lo largo de este tiempo el establecimiento ha ido sumando clientes corporativos con presencia en todo el país, lo que ha llevado a sus fundadores a pensar en la franquicia como fórmula de expansión.

“Es la forma más rápida de poder dar la cobertura nacional que nos están demandando”, sintetiza Alba, aunque tiene claro que no van a precipitarse por ello. “Para nosotros, el franquiciado es un miembro más del equipo y no va a depender solo del negocio que él busque, sino que también se beneficiará del que le proporcionemos desde la central gracias a nuestros acuerdos con empresas e instituciones. Tenemos que asegurarnos de que dará el servicio bajo unos parámetros de calidad, honestidad y fiabilidad tan exigentes como los que tenemos en nuestra agencia, y eso requiere un proceso de selección lento y exhaustivo”.

Los servicios de T&M comprenden desde la asistencia domiciliaria a ancianos y dependientes físicos y psíquicos, hasta el acompañamiento en hospitales –24 horas si es necesario–, el cuidado de niños y la realización de tareas domésticas y administrativas tales como gestiones bancarias.

La personalización de este tipo de prestaciones según el perfil del demandante y la calidad del trato humano son las bazas que Mayte Alba destaca a la hora de enumerar las ventajas competitivas de la enseña. “Tratamos de ir más allá de la mera visión comercial del cliente como alguien que contrata un servicio. Cuando una persona nos visita, creemos conveniente que el trabajador social vaya a su casa, compruebe si tiene el acondicionamiento oportuno y le asesore sobre la ayuda que más le conviene”, indica.

La labor de los franquiciados, no obstante, no se limita a la atención asistencial. Para incrementar las vías de ingresos de sus miembros, la enseña también imparte formación homologada en Técnico Auxiliar de Geriatría y Gerontología, Auxiliar de Ayuda a Domicilio y Auxiliar de Discapacitados Físicos y Psíquicos. “Son titulaciones oficiales necesarias para poder ejercer en el sector, tal y como exige la Ley de Dependencia. Se trata de cursos muy completos que se realizan a distancia con tutorías presenciales y que sirven, incluso, para oposiciones”, razona.

El perfil de emprendedor al que se dirige este concepto corresponde preferentemente a un profesional con experiencia en el ramo asistencial, aunque la central también da cabida a personas con un nivel de formación medio que crean en la filosofía de la marca e incorporen en plantilla a un trabajador social. “Es un negocio totalmente orientado al autoempleo”, destaca la ejecutiva.

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