Artículos | 20 Jul 2018 |

Quiero montar una franquicia: pasos a seguir

El paso más importante en el proceso de montar una franquicia es el autoanálisis

Montar una franquicia, cómo montar una franquicia

Lo primero que me tengo que plantear si quiero montar una franquicia y saber los pasos a seguir, es si realmente la franquicia es la fórmula más adecuada para mí, como emprendedor.

Y es que, al igual que no todo negocio es franquiciable, no toda persona sirve o es apta para poner en marcha una franquicia. Y esto es lo primero que me tengo que preguntar: ¿tengo el perfil adecuado para montar una franquicia? O, como se diría vulgarmente: ¿estoy hecho o hecha de la pasta adecuada para ello?.

Para responder a esta pregunta de calado y base, lo mejor es conocer este sistema de comercio asociado. Y es, que la franquicia es precisamente eso, un sistema de colaboración empresarial mediante el cual un franquiciador entrega a un franquiciado tres cosas y solo tres, pero también irremediablemente tres: derecho de uso de su marca, saber hacer y asistencia continuada.

La asistencia continuada, el tercero de los elementos que la central aportará a la relación franquiciador/franquiciado, es clave para entender los pasos que conviene dar a la hora de poner en marcha una franquicia. Viene a significar que el emprendedor contará siempre con el apoyo y dedicación de su marca. Es decir, no ha emprendido solo, sino en compañía y ese respaldo lo tendrá mientras permanezca dentro de la cadena de franquicia.

Autoanálisis, fundamental si voy a montar una franquicia

La franquicia aporta, por lo tanto, todo lo necesario para emprender sin rodaje, ni experiencia, ni conocimiento. Además de aportar su marca y el posible fondo de comercio generado por esta, procurará el suministro y desarrollará todas las acciones necesarias para mantener y mejorar el posicionamiento de la marca.

Indudablemente, toda esa dedicación tiene su contrapartida en una serie de pagos que el franquiciado deberá realizar a su central. Además, esta deberá desarrollar su actividad de forma leal y siguiendo las directrices que su franquiciador le marque. Esto último quiere decir que un exceso de iniciativa por parte del franquiciado, no tiene cabida en la relación. En base a ello y volviendo al tema de este artículo cómo montar una franquicia, el primer paso sería, precisamente, hacer un autoanálisis serio y riguroso de nuestra persona y respondernos de forma sincera sobre si realmente seríamos un buen franquiciado de una marca porque si ese principio básico falla, es más que probable que nuestro edificio empresarial se desmorone.

Si tenemos tendencia a innovar y hacer las cosas de manera diferente, entonces difícilmente vamos a encajar en la franquicia. Por el contrario, si somos una persona excesivamente dependiente e insegura, la franquicia tampoco es nuestro lugar porque no hay que olvidar que, si bien la central de franquicia estará ahí para apoyarnos, somos los dueños de nuestro negocio, gestores y principales responsables de lo que suceda dentro de nuestra unidad.

Inmediatamente después de ese autoanálisis, pasaremos a perfilar los posibles sectores dentro de los cuales podríamos llegar a emprender, sopesando no solo los que aparentemente resulten más rentables, sino también los que supongan o constituyan una actividad que me guste y convenza, y cuyo nivel medios de inversión me pueda permitir con los recursos que tengo.

Por último, será preciso elegir la franquicia con la que me comprometeré cual matrimonio, esperemos, bien avenido.

Para intentar afinar lo más posible la decisión, deberé documentarme e informarme al máximo, contrastando los datos que me ofrezca la central con todas las fuentes de información a mi alcance y hablando con los franquiciados, si los hay, que ya operan dentro de esa cadena de franquicias. Además de la cuenta de explotación de lo que podría ser mi franquicia, dentro de los mejores y peores escenarios posibles, y de todos los datos de inversión y funcionamiento de lo que será mi punto de venta, veinte días antes de firmar el contrato, mi franquiciador deberá pasarme el DIP, Documento de Información Precontractual, donde podré analizar con detenimiento las condiciones económicas y legales que regirán mi relación con la marca.

Si después de todo este proceso, considero que la franquicia es la fórmula adecuada para desarrollarme como empresario y que el franquiciador que tengo delante puede ser un buen patrón del barco al que me subiré, entonces, solo me restará cuadrar números y una buena dosis de ilusión para poner en marcha el negocio y convertirme en dueño de mi propio destino laboral.

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